Salud

Intestinos: Segundo Cerebro

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Intestinos: Segundo Cerebro

El intestino es uno de los instrumentos centrales de nuestro organismo. Tu salud depende mucho más de lo que se creía, de su equilibrio y buen funcionamiento. Una flora intestinal reparada, puede llegar a eliminar la causa de una dolencia y hasta de una enfermedad. Muchos síntomas y molestias pueden desaparecer si le prestamos más atención al intestino. Hasta podés llegar a descubrir qué significa estar realmente sano.

Gracias a algunos avances en imágenes, la medicina está descubriendo la real importancia que las criaturas microscópicas del intestino tienen en nuestra salud. Estos hallazgos están poniendo en jaque ciertos preceptos que se daban por sentados, de la medicina y la nutrición.

Escuchar Tu Cuerpo

Nuestro cuerpo es muy inteligente. Tiene sus procesos propios de depuración y limpieza. Sin embargo, el estilo de vida que llevamos muchas veces lo hace batallar por regenerar tejidos y depurar toxinas que absorbemos, tomamos, respiramos y, sobre todo, comemos.

¿Sentís dolor de cabeza, tenés alergias, pesadez, insomnio, pesadillas, cansancio y demás? Aunque no puedas dejar del todo el ritmo de vida actual, hay pequeñas cosas que podés hacer para que la parte negativa de su impacto sea menor. Cada vez más, los expertos aseguran que el equilibrio y limpieza del intestino son clave para enfrentar y después reducir el impacto de la toxicidad diaria.

¿Desintoxicarse?

Desde que comés hasta que tu organismo empieza su detox pasan más de ocho horas. La digestión es un proceso con una altísima demanda de gasto de energía. El valor nutritivo que tu cuerpo logra sacar de todo lo ingerido es mínimo. Casi toda la energía se va en las acciones de ingerir, masticar, tragar, digerir y absorber nutrientes.

Ahora se entiende porqué si comemos todo el tiempo –aunque sean pequeñas cantidades- nuestro cuerpo queda como en una especie de pesadez y digestión crónica en vez de desintoxicar. Encima, le lleva casi cuatro horas más de lo necesario.

Para el campo de la salud, poder mirar, observar en el microscopio imágenes de los intestinos en detalles impensados, es uno de los mayores avances científicos de la última década. Todos los datos que se están consiguiendo traen grandes revelaciones para el cuidado de la flora intestinal y por ende, de la salud en general.

En base a estos descubrimientos, muchos especialistas coinciden en que comer menos sólidos, eliminar los alimentos que nos inflaman o irritan y esperar un poco más de tiempo entre comidas, le daría ese preciado tiempo a nuestro cuerpo para desintoxicarse.

Intestinos

Están formados por el conjunto de organismos vivos en su propio interior, la flora intestinal, sus sistemas nervioso e inmune y sus paredes. La flora son los microorganismos. Estos habitan, protegen y mejoran el funcionamiento del intestino. Para absorber nutrientes, desechar tóxicos y residuos y formar Vitamina K, la flora necesita estar equilibrada. Una de sus funciones es colaborar en la coagulación y la formación de ácidos grasos. Usa fibra para obtener energía y si no lo logra del todo, pueden aparecer cólicos, diarreas, estreñimiento, hinchazón, eructos, etc.

Además de una mala alimentación, el uso excesivo de antibióticos también puede modificar la flora negativamente. Esto pasa porque los antibióticos pueden eliminar bacterias sin distinción de malas o buenas. Mientras nos curan de algo, pueden disminuir nuestro equilibrio intestinal y protección. Si te indican antibióticos es bueno tomar probióticos en alguna forma. Consultalo con tu médico, porque cuando restauramos nuestra flora intestinal, también fortalecemos nuestro sistema inmune.

Alcalino vs. Acido

En el camino de la desintoxicación y el intestino sano, una parte clave es ir desarrollando un organismo más alcalino y menos ácido. Los alimentos son grandes aliados para esto y ayudan a conseguir el equilibrio de la flora intestinal. Es clave que el hígado reciba los nutrientes correctos para funcionar bien.

Cuando hablamos de alimentación, el pH (potencial de hidrógeno que puede ir de 0 a 14) es muy importante. Cuanto más bajo, más ácido y cuanto más cerca de 14, más alcalino. En 7 es neutro y como el pH se refleja en un análisis de sangre, lo ideal es que siempre sea superior a 7. Los especialistas confirmaron que los alimentos más alcalinizantes nos ayudan a mantenernos sanos, mientras que los ácidos nos perjudican.

Si nuestro organismo está ácido en lugar de alcalino, esto se reflejará en:

  • baja producción de energía en las células
  • menor capacidad para absorber minerales y nutrientes
  • dificultad para reparar células enfermas o dañadas
  • inconvenientes para eliminar metales pesados en sangre
  • disminución de la capacidad del sistema inmune para combatir células
  • tumorales o enfermedades
  • mayor cansancio y fatiga

Los alimentos con pH más alcalino (de 7 a 14) están entre las hortalizas, frutas, verduras, cereales y algunos condimentos. Los más ácidos son los productos de origen animal, alimentos envasados, sal, conservantes, aditivos, químicos, harinas refinadas (blancas), azúcar, edulcorantes, café, alcohol y gaseosas. Un equilibrio básico partiría del consumo de un 60% de alimentos alcalinos y 40% ácidos. Pero lo ideal sería 80%-20%.

Eliminar más toxinas

Transpirar, orinar y defecar son las claves de la cuestión. Tomar suficiente agua (la mayor cantidad lejos de las comidas) sin esperar a tener sed es de gran ayuda para todos estos procesos.

El sueño y el buen descanso son fundamentales, porque durante la noche se activan todos los mecanismos de reparación.

El papel de las ‘bacterias buenas’

Gracias a los avances en imágenes y estudios científicos, estamos empezando a entender nuestro intestino. Una investigación reciente revela vínculos entre la población de microorganismos que tenemos en el tracto intestinal (o ‘microbioma intestinal’) y algunas dolencias o hasta enfermedades neurológicas.

Tenemos casi tantas células bacterianas como humanas en nuestro cuerpo y la enorme mayoría viven en el intestino. Estos microbios (algunos beneficiosos y otros no) ayudan a regular la función inmune y la inflamación, que juegan un rol importante para la salud o la enfermedad.
Muchas veces, los cambios de alimentación, hábitos y el tratamiento con probióticos pueden corregir el microbioma, mejorando o atrasando cuadros crónicos o enfermedades.

Los resultados de estudios sobre el intestino, siguen comprobando su impacto no sólo en el cuerpo sino también en el cerebro y la enorme relación entre los dos.

Alimentar la flora intestinal

Tener una flora buena puede sonar a cuestión del destino. Pero la realidad es que hay mucho que podemos hacer para favorecerla. Un primer paso es poner atención a la alimentación alcalina. La flora ayuda en los mecanismos metabólicos y la absorción de nutrientes.

¿Cómo podés ayudar?

  • disminuí el consumo de azúcares y grasas animales y aumentá el de fibra
  • tomá jugos de frutas y verduras naturales (idealmente sin pesticidas o bien lavadas)
  • incorporá lactobacilos, que crean un medio más ácido y frenan a las bacterias más perjudiciales
  • la soja fermentada, el chucrut, las avena, el kéfir, el miso, la miel, las micro algas, el chocolate negro y los yogures con lactobacilos GG , serán muy útiles
  • lávate las manos antes de comer y después de ir al baño
  • no comas en lugares con higiene dudosa
  • lavá los alimentos y cocinálos bien.

Como ya dijimos, el exceso de café, azúcar y lácteos, podrían generar cierta toxicidad en muchas personas. Esto impacta directamente en una alteración de la flora intestinal. En cambio, elegir alimentos de fácil digestión, con poca azúcar, benefician la salud por no alterar la flora intestinal. Si después, re-introducís ciertos alimentos de a uno, podés detectar cuáles te perjudican más y evitarlos. Por lo menos que sean la excepción y no la regla.

Ciencia que avanza

En los últimos tiempos, los estudios sobre el vínculo entre lo que comemos y la flora intestinal de nuestros intestinos han sorprendido y siguen en pleno auge. La conexión de la dieta occidental con algunos cuadros como asma, diabetes, enfisema, esclerosis múltiple, autismo y cáncer, parece crecer.
Entonces, ¿una dieta sana tendría más impacto concreto de lo que se pensaba? Parece que sí. Porque los alimentos que ingerimos impactan directamente a las bacterias más profundas del intestino, formando la flora intestinal que lo protegen. Nuestro cuerpo alberga alrededor de un kilo y medio de bacterias. Casi el setenta por ciento de los microbios de nuestro organismo están en el sistema digestivo, la mayor parte en el colon.

Estudios recientes también afirman que estas mismas bacterias intestinales son las que nos avisan cuándo estamos llenos. ¿Cómo? Durante los primeros veinte minutos después de haber comido, la bacteria E. coli desarrolla una proteína que emite un mensaje de saciedad hacia el cerebro. Por supuesto que una flora intestinal fuera de equilibrio o alterada modificaría éste mecanismo.

En su libro Clean, el Dr. Alejandro Junger, detalla cómo antes de una enfermedad suele haber inflamación y antes de ésta, una alteración en las funciones intestinales. El nacimiento de muchas enfermedades crónicas ocurre en el intestino y muchos cuadros cardíacos, del sueño, psíquicos, respiratorios, autoinmunes y hasta algunos tipos de cáncer, se desarrollan a partir de un intestino irritado.

Molestias que podrían parecer insignificantes -pero que pueden tornarse crónicas- como fatiga, cansancio, alergias, dolores, inestabilidad emocional, halitosis, falta de libido, mal olor corporal, estreñimiento o eccema, nacen de una flora intestinal pobre. Incluso a veces, algunas dolencias que aparentan ser por el al desgaste habitual del cuerpo, están en realidad relacionadas a la salud del intestino y pueden mejorarse mucho más de lo pensado. El cambio de hábitos es crucial porque un intestino muy alterado, también puede provocar envejecimiento prematuro.

Las toxinas que se absorben a través de la piel -que es el órgano más grande de nuestro organismo- también pueden afectar a nuestro intestino. Muchos químicos y otras situaciones tóxicas comunes, impactan en nuestra salud. Pero la mayor parte de las toxinas entran a través de lo que comemos y ahí está el intestino; para intentar defendernos. A veces tiene éxito y a veces no. Tenemos que ayudarlo para mantenerlo en equilibrio. En definitiva es nuestro segundo cerebro.
Fuentes:

  • Libro "Clean Gut: The Breakthrough Plan for Eliminating the Root Cause of Disease and Revolutionizing Your Health", Dr. Alejandro Junger
  • Catalyst- ABC News (Australia): http://www.abc.net.au/catalyst/
    Mejor Con Salud: https://mejorconsalud.com/alimentos-mas-alcalinos-y-sus-beneficios/
  • Consenso Salud: http://www.consensosalud.com.ar/nuevos-datos-sobre-como-las-bacterias-del-intestino-influyen-en-los-trastornos-neurodegenerativos/
  • PubMed.gov (USA) - Diversity, stability and resilience of the human gut microbiota: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22972295
  • Host Satiety Pathways following Nutrient-Induced Bacterial Growth: http://www.cell.com/cell-metabolism/abstract/S1550-4131(15)00566-5

 

Por Ximena Beilin para ElegiMejor

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